viernes, 17 de agosto de 2012

VASCO SZINETAR EN EL TIGRE

Vasco Szinetar es un fotógrafo venezolano conocido por haber retratado a artistas en general y escritores en particular. Su "modus operandi" es concertar una cita con el sujeto en cuestión para después invitarle a pasar al baño del bar, restaurante, hotel, casa... en que se encuentran. Algo tan sencillo, vaya, como ir al baño a meterse a una raya o a echar un polvo. Lo curioso es que el modelo accede y terminan haciéndose fotos, ambos, frente al espejo del cuarto de baño, un autorretrato a cuatro manos que reúne la vanidad de ambos y donde a menudo Szinetar parece estar parodiando a su modelo. La situación no puede ser más turbadora: un baño suele ser un lugar pequeño, a veces sucio o con mal olor, donde uno entra para aliviarse, dando rienda suelta a las urgencias de su propio cuerpo. Es también un lugar íntimo, donde la presencia de cualquier otra persona, en parecidas circunstancias, nos incomoda. Por ello, sorprende que los modelos de Szinetar accedan a sus peticiones. 
Aquí van algunas de esas fotografías. Hay más imágenes, comentadas por los propios modelos, en el blog de Vasco Szinetar.

Fernando Arrabal

Jorge Luis Borges

Fernando Botero

Gabriel García Márquez

Dizzie Gillespie

Allen Ginsberg

Salman Rushdie

Enrique Vila-Matas

Fidel Castro
Esta fotografía de Fidel Castro, como se ve, no está tomada en ningún cuarto de baño, pero las circunstancias que rodean al momento en que fue tomada hacen que la haya incluido aquí. Me llama la atención, pese a que fue capturada en apenas unos segundos y el comandante no "posaba", la luz que cae sobre su gesto severo, como si Castro calculara la trascendencia que puede tener una imagen. Así describe Vasco Szinetar el momento en que se hizo la fotografía: «1989 RE-TRATADOS “Todo conspiró para que esa foto saliera como salió. Era el día de la segunda posesión de Carlos Andrés Pérez en el Teatro Teresa Carreño. Cuando entró Fidel, con todos sus guardaespaldas, yo, que estaba en uno de los balcones del Teatro, le grité: Fidel! llamándolo como si fuéramos amigos. Él se volteó a mirarme y yo hice ‘click’. La luz que cae sobre él es una de esas cosas mágicas que si uno las planeara nunca saldrían tan bien”. Tomado de la revista Gatopardo, septiembre 2001. Número 17»

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