viernes, 15 de junio de 2012

"CATASTROIKA" - ARIS CHATZISTEFANOU, KATERINA KITIDI

Publicado por Javier Serrano en La República Cultural

Título original: Catastroika (2012)
Guión / Dirección: Aris Chatzistefanou, Katerina Kitidi
Asesor científico: Leonidas Vatikiotis
Música: Active Member, Ermis Georgiadis
Producción: Infowar Productions. Película producida con Licencias Creative Commons


Catastroika es la segunda producción del equipo que dirigió Debtocracy, Aris Chatzistefanou y Katerina Kitidi, donde hablan, una vez más, del problema griego, pero analizando también diversos precedentes de situaciones parecidas en otros lugares del mundo.
Naomi Klein (autora de los libros No logo y La doctrina del shock, y co-autora de la película La toma), el filósofo esloveno Slavoj Žižek, el cineasta británico Kean Loach, amén de una pléyade de economistas, periodistas, analistas, políticos de diferente signo, sindicalistas… aportan su testimonio a este documental. La idea central de la que parte Catastroika es de cómo en distintos lugares del mundo poderosos intereses económicos se han aprovechado de la situación social, económica y política para intentar hacerse más poderosos. Rusia, Alemania, Grecia, Estados Unidos, Francia, Chile, Turquía… y tantos otros antes, son ejemplos de remates de empresas públicas que funcionaban bien y que fueron privatizadas. La Escuela de Chicago haciendo su apostolado por todo el mundo. Mantras universales: “privatizar los beneficios, socializar las pérdidas”.
Primero es la ineptitud, cuando no la corrupción, de los dirigentes de un país, aupados allí por la fuerza y la legitimidad de los votos. Cuando el sistema hace que la situación económica se vuelva crítica, entonces es el momento de endeudarse, y, como se dice en un momento de la película, “la deuda se convierte en la excusa para empujar a un país a su liquidación”. Es la hora de los mass-media adocenados y apocalípticos, preparando a la opinión pública. Después, la venta inexorable, “lógica”, de activos de un país, la privatización de lo público (“lo público funciona peor”, otro mantra que a fuerza de ser repetido mil veces se acaba instalando en la mente colectiva). ¿Quién pone coto a los intereses desbocados de la bestia capitalista? La democracia, se supone. ¿Qué ocurre cuando la bestia está en connivencia con los poderes locales? Entonces, la democracia se convierte en un obstáculo para la bestia. En Catastroika se analizan diversos casos donde hubo que hacer un by-pass para sortear ese impedimento llamado “democracia”. 1993, Rusia, Boris Yeltsin atacando un parlamento que no le es afín en su política de venta del país. Gran Bretaña, Margaret Tatcher luchando contra los sindicatos para anular su presencia. La Treuhand alemana y su contribución al desguace de la R.D.A.
Tú juegas con la democracia, pero cuando las cosas se ponen serias, los expertos deben hacerse cargo”, en palabras del filósofo esloveno Slavoj Žižek. Presidentes democráticamente elegidos son destituidos o abandonan el poder de manera misteriosa. Su lugar es ocupado por tecnócratas, hombres procedentes de las finanzas, los pirómanos ejerciendo de bomberos. Economías intervenidas por “hombres de negro”. La mano negra del FMI, del BCE, de la Comisión Europea. El mundo volviéndose de color salmón. Políticas aplicadas en Latinoamérica, África, se vuelven como bumeranes y son ahora practicadas en la civilizada Europa.
La vida continúa, el desmenuzamiento y la venta también: el ferrocarril (con su caótica privatización en Gran Bretaña); el agua, con el alza de su precio en París tras la venta del monopolio, o el referéndum italiano sobre su privatización; la desregulación del mercado energético en California; compañías solventes siendo sustituidas por contratistas; o, como dice Zizek a propósito de Bill Gates y su compañía, con la privatización del espacio común, público, de internet. Afortunadamente, en algunos lugares del mundo, el proceso se está revirtiendo: empresas que pasaron a manos privadas están siendo recuperadas por el Estado.
Catastroika termina con las palabras del filósofo Cornelius Castoriadis: “¿Será el hombre moderno capaz de luchar contra su tendencia a ser pasivo, a permanecer en silencio? Tucídides decía que: Es la libertad o la tranquilidad. Tienes que elegir. Serás libre o estarás tranquilo. No puedes tener ambas cosas”.
Catastroika es un documental rodado en alta definición y con financiación colectiva conseguida a través de Licencias Creative Commons. Su proyección en los cines es más que dudosa, pero se puede ver en internet.

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