lunes, 1 de agosto de 2011

"EL NACIMIENTO DE UNA CONTRACULTURA" (1) - THEODORE ROSZAK

Lo que sigue es un texto extraído del libro de Roszak "El nacimiento de una contracultura", Edit. Kairós. El fragmento en cuestión habla sobre la manipulación del lenguaje. Lo más curioso del asunto es que, si bien el libro data del año 1968, su contenido sigue perfectamente vigente al día de hoy.

La filosofía, dijo en una ocasión el sagaz Wittgenstein, es un esfuerzo por no dejarnos encadenar por el lenguaje. Mas, a causa en buena parte de la influencia de lógicos y técnicos, y con el pretendido propósito de liberar nuestro pensamiento, hemos producido la jerga científica que domina generalmente el parloteo oficial y el de las ciencias sociales. Cuando los hombres entendidos hablan ya no se refieren a substancias y accidentes, al ser y al espíritu, la virtud y el vicio, el pecado y la salvación, dioses y demonios. Por el contrario, nuestro vocabulario se ha llenado de una formidable cantidad de cosas susceptibles de una calibración exacta, junto con una decoración de términos vagamente matemátlico-mecanicistas como "parámetros", "estructuras", "variables", "inputs y outputs", "correlaciones", "inventarios", "maximalización", "optimación", etc. Esta terminología se deriva de. unos procedimientos estadísticos y unos misterio metodológicos a los que sólo tienen acceso las personas con educación superior. Cuantos más términos y numerologías de esta clase conseguimos colocar en un documento, más "objetivo" es ese documento; o lo que es igual, normalmente, menos abrasivo es moralmente para las fuentes que han financiado la investigación en cuestión o para cualquier fuente susceptible de financiarla en el futuro. El vocabulario y la metodología enmascaran los presupuestos éticos o políticos más arraigados o bien los transcriben a una retórica despersonalizada que proporciona un cierto lustre de objetividad, militar o política. Pensar y hablar en estos términos es signo seguro de que uno es un verdadero realista, un "investigador puros".

Así, a bombardear a un pequeño país asiático en un año, más que a Europa durante toda la Segunda Guerra Mundial, .se le llama "escalada". Amenazar con reducir a cenizas a varios millones de civiles en un país enemigo, se llama ahora "disuasión". Convertir una ciudad en un montón de escombros radiactivos, se dice "tomar" una ciudad. Un campo de concentración (que ya es un eufemismo de prisión política) se dice ahora "aldea estratégica". Un cálculo de la carnicería producida en ambos bandos durante una batalla se llama "razón de muerte". El recuento de los cadáveres se dice "contaje de cuerpos". Expulsar a los negros de las ciudades se dice "reordenación urbana". Descubrir nuevos e ingeniosos medios para engañar al público se llama "investigación de mercado". Chasquear con elegancia y sin protestas el descontento de los empleados se llama "dirección de personal". Siempre que es posible, ciertas realidades horribles se citan por sus iniciales y frases formularlas: ICBM, CBR, megamuerte, u "operación" esto u "operación" aquello. Por otra parte, podemos tener la completa seguridad que siempre que se emplean hermosos y emotivos términos -"guerra a la pobreza", "guerra para ganar los corazones y las inteligencias de los hombres", "carrera del espacio", "Nueva Frontera", "Gran Sociedad", etc.- se trata en realidad de ficciones propagandísticas o simples distracciones.

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