viernes, 5 de agosto de 2011

"SUEÑOS DE ÁCIDO" (1) - ALLEN GINSBERG, EL LSD Y WAGNER


El texto que sigue está extraído del libro "Sueños de ácido" de Martin A. Lee y Bruce Shlain, Edit. Castellarte, pág. 86, y narra la tormentosa primera experiencia de Allen Ginsberg con el LSD, y cómo a raíz de ella el poeta elabora el poema titulado "Ácido lisérgico":

"... las circunstancias favorecen una reacción psicomimética, conocida por "mal viaje" o "mal rollo".
El poeta Allen Ginsberg se dio cuenta enseguida de ello la primera vez que tomó LSD en el Instituto de Investigación Mental en Palo alto, California. En 1959, Ginsberg ya se hallaba familiarizado con las substancias psiquedélicas y había experimentado con peyote en diversas ocasiones. Por aquel entonces el suministro clandestino aún no existía y era casi imposible procurarse alguna dosis. Por tanto, estuvo encantado de que el antropólogo Gregory Bateson le pusiera en contacto con el equipo de médicos de Palo Alto. Ginsberg desconocía que uno de los investigadores vinculados al instituto, el Dr. Charles Savage, a principios de los 50 había llevado a cabo experimentos con substancias alucinógenas para la Marina de los Estados Unidos.
El experimento se efectuó en una reducida habitación sin ventanas repleta de equipo médico y aparatos para hacer electroencefalogramas. Dijeron a Ginsberg que podía escuchar la música que desease; él escogió Tristán e Isolda de Wagner y una grabación de Gertrude Stein. "Algo me decía", explicó más tarde, "que esperaban que me tumbara en el diván del psiquiatra como si estuviera en el hospital y dejara que la cosa me invadiera lentamente, y así fue". Mientras la sustancia comenzaba a surtir efecto, le sometieron a una serie de pruebas psicológicas (asociación de palabras, Rorschach, problemas de aritmética) que en aquellos momentos le parecieron totalmente absurdos. "¿Qué diferencia hay?", preguntaba sin parar a los ayudantes. Mientras evaluaban sus respuestas, el poeta, que había leído a Huxley, esperaba que Dios se proyectara en el interior de su mente.
Cuando llegó el momento de las pruebas de electroencefalograma, Ginsberg propuso un experimento poco usual que le había sugerido su amigo William S. Burroughs. Deseaba comprobar qué sucedería si durante su estado actual contemplaba un estroboscopio que centellease en sincronización con los ritmos de sus ondas alfa. Los médicos conectaron la máquina centelleante con el aparato de electroencefalograma, de modo que las ondas que emanaran de su cerebro activarían el estroboscopio. "Fue como si estuviese contemplando el interior de mi propio organismo", declaró Ginsberg. "No existía ninguna diferencia entre el interior y el exterior. De pronto, me invadió la sensación de que yo y la maquinaria mecánica que me rodeaba no éramos entes diferentes. Pensé que si aquello continuaba, sucedería algo espantoso. Me absorbería la red nacional de suministro eléctrico. Luego comencé a notar un ligero crujido en los hemisferios cerebrales. Sentí que la corriente absorbía mi alma a través del enchufe de la pared y la llevaba".
Fue demasiado para Ginsberg. Pidió a los médicos que desconectaran la máquina centelleante, pero la enorme ansiedad que había sentido se prolongaba. El frío ambiente clínico del laboratorio dificultaba la relajación. A medida que el efecto del ácido se desvanecía, aumentaba su aturdimiento y su confusión: "Tenía la impresión de ser una partícula insignificante en una telaraña gigante y que la araña que se acercaba lentamente para cazarme era Dios o el demonio, no estaba seguro, pero lo cierto era que la víctima era yo. Pensé que había quedado atrapado en el interior de una red gigante de fuerzas que no podía controlar o que quizá estuvieran experimentando conmigo, quizá fueran de otro planeta o de algún supragobierno o de un ejército cósmico a las órdenes de algún Gran Hermano de ciencia-ficción".
Ginsberg pasó la tarde en casa del Dr. Joe Adams, supervisor del experimento. Se retiró a una habitación deseando describir su primer viaje de ácido. Todavía estaba colocado cuando escribió el poema "Ácido lisérgico"...

ÁCIDO LISÉRGICO
Allen Ginsberg

Es un monstruo de millones de ojos múltiples
está oculto en todos sus elefantes e identidades
tararea en la máquina de escribir eléctrica
es la electricidad conectada a sí misma, si ésta tuviera cables
es una enorme Telaraña
y yo estoy en el último millonésimo infinito tentáculo de la telaraña, preocupado
perdido, separado, un gusano, un pensamiento, una identidad
uno de los millones de esqueletos de China
uno de los errores particulares
yo Allen Ginsberg una conciencia escindida
quiero ser Dios
quiero escuchar la infinita e insignificante vibración de la armonía eterna
yo que temblando espero ser destruido por la música etérea en el fuego
yo que odio a Dios y le doy un nombre
yo que cometo errores en la máquina de escribir de la eternidad
yo que estoy Condenado

Pero en el extremo final del universo la araña de un millón de ojos y sin nombre gira sobre sí misma sin parar
el monstruo que no es un monstruo se acerca con manzanas, vías férreas, televisión, cráneos
un universo
que se come y se bebe a sí mismo
sangre de mi calavera
criatura Tibetana de pecho peludo y Zodiaco en mi estómago
esta víctima sacrificial incapaz de pasarlo bien

Mi rostro en el espejo, cabellos delgados, sangre congestionada en derrames ahí debajo de mis ojos, chupa vergas, una decadencia, una lujuria por hablar
un gruñido, un tic de la conciencia en el infinito
una porquería a los ojos de todos los Universos
tratando de escapar de mi Ser, incapaz de transmitir al Ojo
Vomito, estoy en un trance, mi cuerpo es atrapado por convulsiones, mi estómago repta, mi boca se llena de agua, estoy aquí en el Infierno
huesos secos de miríadas de momias inertes desnudas en la red, los Fantasmas, yo soy un Fantasma
grito dónde estoy en la música, a la habitación, a quién esté cerca, tú, ¿eres Dios?
No, ¿quieres que sea Dios?
¿No hay respuesta?
Tú respondes, ¿debe haber siempre una respuesta?
Y si dependiera de mi decir Si o No-
Gracias a Dios que no soy Dios! Gracias a Dios que no soy Dios!
Pero añoro por un SI de armonía para penetrar
en cada rincón del universo, bajo cualquier condición
un Si Hay... un Si Soy... un Si Eres... un Nosotros

Un Nosotros
y debe ser un Eso y un Ellos y una Cosa sin Respuesta
Aquello se arrastra, espera, está quieto, ha empezado, es las Trompetas de la Batalla, es una Esclerosis Múltiple
no es mi esperanza
no es mi muerte en la eternidad
no es mi palabra, ni la poesía
cuidado con mi Palabra

Es una Trampa Fantasma, tejida por un sacerdote en Sikkim o en Tibet
el cruce en el cual mil hilos de distintos colores
son colgados, como una raqueta de tenis espiritual
en la cual cuando la observo veo ondas de luz etéreas que irradian
brillante energía pasando a través de los hilos por un millón de años
las bandas de hilos mágicamente cambiando sus matices uno transformado en otro como si la
Trampa Fantasma
Fuera la imagen del Universo en miniatura
parte consciente y sensible de la máquina interrelacionada
que hace olas hacia fuera del tiempo en dirección al Espectador
desplegando su propia imagen en miniatura de una vez por todas
repetida hacia abajo con variaciones sin final a través de todo su ser
y siendo lo mismo en cada partícula

Esta imagen de la energía que se reproduce a sí misma en las profundidades del espacio desde el Principio
en lo que puede ser una O o un Aum
y rastreando variaciones hechas de la misma Palabra circula alrededor de sí misma en el mismo patrón como su Apariencia original
que crea una Imagen mayor de sí misma a través de las profundidades del Tiempo
hacia fuera en círculos a través de los cintos de la lejana Nebulae & vastas Astrologías
contenidas, para ser fiel a sí misma, en un Mandala pintado en la piel de un Elefante,
o en una fotografía de una pintura al lado de un elefante imaginario que sonríe, pero cómo se ve el elefante es un chiste irrelevante-
podría ser una Señal sostenida por un Demonio en Llamas , o un Ogro de la Transciencia,
o en una fotografía de mi propia panza en el vacío
o en mi ojo
o en el ojo del monje que hizo la Señal
o en su propio Ojo que se observa a Sí Mismo por fin y muere

y a pesar de que un ojo puede morir
y a pesar de que mi ojo puede morir
el monstruo de un millón de ojos, el Sin Nombre, el Sin Respuestas, el Escondido-de-mí, el Ser sin fin
una criatura que nace de si misma
se estremece en su más ínfima partícula, ve fuera de todos sus distintos ojos a la vez
Uno y no Uno se mueve según sus propias maneras
no puedo seguirlo

Y he creado una imagen del monstruo aquí
y crearé otra
se sienten como Criptozoides
se arrastra y ondula bajo el mar
viene para tomarse la ciudad
invadirá cada Conciencia
es delicado como el Universo
me provoca ganas de vomitar
porque tengo miedo de perderme su aparición
aparece de todos modos
aparece en el espejo
limpia el espejo como el mar
es una miríada de ondulaciones
que limpian el espejo y ahogan al espectador
ahoga al mundo cuando ahoga al mundo
se ahoga en sí mismo
flota hacia fuera como un cadáver repleto de música
el ruido de la guerra en su cabeza
la risa de un bebé en su estómago
un grito de agonía en el mar oscuro
una sonrisa en los labios de una estatua ciega
estuvo ahí
no era mío
lo quise usar para mí mismo
para ser heroico
pero no está a la venta para esta conciencia
se va y sigue su camino para siempre
va a completar todas las criaturas
será la radio del futuro
se escuchará a sí misma en el tiempo
quiere un descanso
esta cansado de escucharse y verse
quiere otra forma otra victima
me desea
me da buenas razones
me da una razón para existir
me da infinitas respuestas
una conciencia para separarme y otra para ver
me hace señas para que sea Uno u otro, para decir que soy ambos y ninguno
se puede cuidar perfectamente sin mí
es Ambos Sin Respuestas (no responde a ese nombre)
ronronea en la máquina de escribir
escribe una palabra fragmentaria que es
una palabra fragmentaria.

1 comentario:

  1. Me ha encantado. Yo tb vomito. Vomito mi dolor en mi infierno.

    Un saludo.

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