viernes, 10 de diciembre de 2010

LAS ARMAS Y LAS LETRAS (21) - Josep Carner, el "príncipe de los poetas"


"Las armas y las letras", Andrés Trapiello, pág. 449:

"Carner era, en esa línea de personaje novelesco, un dandi y un gran noctámbulo, y en segundo lugar, el mejor conversador con el que se cruzó en su larga vida. ¿Podría desearse algo mejor? Noches y palabras.
Carner fue cónsul en muchas ciudades de Europa y Oriente Medio, desde Génova (donde Pla lo frecuentó) y El Havre (también aquí) a Beirut (donde le sorprendió la guerra) o Bruselas: "Vestit d´smoking (era rar el vespre que no es veiés obligat a posar-se´l), Carner era un home satisfet (o almenys ho semblava)", seguirá diciendo Pla.
Antes de la carrera diplomática Carner se había dedicado al periodismo, al tiempo que publicaba desde poemas a estudios filológicos de la más variada naturaleza. De hecho, sus comienzos fueron fulgurantes: empezó a publicar a los doces años. Daba vértigo. Es, con mucho, el poeta catalán más versátil y con un registro temático y formal más amplio. En catalán y en castellano. Usó los dos." [...]
"La guerra le sorprendió, como decíamos, de cónsul en Beirut, (donde acababa de perder a su mujer); al poco la República le nombró secretario de embajada en Bruselas, después fue a París y en el 1939 emigró a Méjico con su segunda mujer, una belga con la que acababa de casarse, Émilie Noulet, famosa comentarista de Mallarmé. Allí fue profesor de la universidad y uno de los puntos referenciales para el exilio catalán, que él tutelaba, hasta que decidió volver a Bélgica, también para dedicarse a la enseñanza. Al contrario que Riba, no visitó España sino hasta pasados muchos años, unos meses antes de que muriese en Bruselas, en 1970 (una visita "breu i patètica", nos dirá un biógrafo). La mayoría de los críticos admiten que Carner, a pesar de ser tenido por el "príncipe de los poetas", quedó completamente oscurecido. Como tantos, dentro y fuera. Catalanes o españoles. El exilio fue como un perfume: no en todos olía del mismo modo: en Alberti a multitudes, en Carner a violetas. Y así."

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