"EL ALMA DE MARILYN" - Javier Serrano Sánchez

Siempre que alguien viene a casa se repite la escena. ¿Y eso de ahí? Eso es arte: es el alma de Marilyn. ¿De Marilyn Monroe...? Pero si no son más que unas radiografías. ¿Y si te contara que fui yo el que pagó 45.000 dólares por esas tres radiografías? Mi invitado se acerca a ellas: ¿Y cómo sabes que es ella? Es justo llegado este punto cuando le muestro el certificado de autenticidad expedido por Julien’s Auctions, la casa de subastas. En él aparece la fecha en que se hicieron las placas y el nombre del hospital, el Cedars of Lebanon de Los Ángeles. Sólo entonces la mirada de mi invitado cambia y aquí las reacciones son distintas: algunos se acercan todo lo que pueden, pues nunca antes estuvieron tan cerca de ella; y otros, todo lo contrario, se alejan de las radiografías para contemplarlas con una mirada serena, distante. ¿Verdad que es hermosa?, digo. Mi invitado asiente, con un atisbo de desconfianza, buscando todavía con su mirada algún rasgo delator entre los huesos traslúcidos. Si estas placas -continúo- estuvieran en el interior de un museo, las mirarías de otra manera, como si fueran objetos casi sagrados. De todas maneras -vuelvo a decir-, si es o no es ella, eso es lo de menos ¿no crees? Lo importante es que creamos que es ella, que la recordemos, que la sigamos amando... Si Warhol viviera apuesto a que habría hecho una serie de retratos con estas radiografías. Mi último invitado sigue sin estar convencido. Para no distanciarnos más, cambio de tema: ¿Recuerdas los diamantes que le regaló el dictador africano a Naomi Campbell? ¿Sí? ¿Y si te contara que para ocultarlos se los metió en...

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