lunes, 28 de noviembre de 2011

"LOS AEROLITOS" (2) - CARLOS EDMUNDO DE ORY

La poesía es un vómito de piedras preciosas.

Un enfermo orgulloso de su enfermedad.

La carne, ese viejo zapato del alma.

Se ha dicho que Narciso desconoce la solidaridad.

El lobo es un hombre para el lobo.

Proverbio escocés: «Incluso si un cerdo vuela, eso no es un pájaro».

Nos dormimos cada noche para vivir con los ojos cerrados. Nos despertamos cada día para morir con los ojos abiertos.

En la vida hay recuerdos locos y recuerdos cuerdos.

La tortuga lleva la tortura a rastras.

En la mujer dejo mis huellas digitales.

Palabras de un pesimista incurable: —«¡Qué me importa el sol!»

El canto nocturno de los muertos en los cementerios.

Corporaciones de interés privado: «Sociedad de los amigos del crimen» (Sade) / «Sociedad de los melancólicos» (Jens Peter Jacobsen) / «El club del suicidio» (Robert Louis Stevenson).

El viento es Dios que pasa bailando.

Hago fuegos de palabras.

Hoy se sabe que las hormigas sueñan.

Homo Humus.

El silencio es políglota.

Paz entre los hombres de mala voluntad.

Actos extremos de la boca humana: beso, escupitajo.

Cama: objeto utilitario para el sueño, el amor, la enfermedad y la pereza.

Lo peor es cuando el alma se llena de hormigas.

Mientras sueñan los cañones, callan los poetas: inter arma silent musae.

Errare divinum est.

Yo soy el desenterrador de vivos.

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