domingo, 24 de julio de 2011

THE DOORS Y EL ROCK TEATRAL


Extraído de "El enigma Jim Morrison", de Stephen Davis (Editorial Ma Non Troppo), página 170:

"En realidad somos políticos. Podéis llamarnos políticos eróticos".
"Primordialmente somos un un grupo de rock and roll, un grupo de blues, nada más que un grupo; pero eso no es todo. Un concierto de los Doors es una reunión pública que convocamos nosotros como una forma concreta de discusión y diversión dramatizadas. Cuando actuamos, participamos en la creación de un mundo, y celebramos esa creación con el público. Se convierte en la escultura de cuerpos en acción. Ésa es la parte política, aunque nuestra energía es sexual. Hacemos conciertos de política sexual. El sexo se inicia conmigo, luego se amplía para incluir al círculo encantado de los músicos en el escenario. La música que hacemos va hacia el público e interactúa con él. Ellos van a casa e interactúan con su realidad, luego yo lo devuelvo al interactuar con esa realidad. Así que toda la cuestión sexual funciona como una gran bola de fuego.
Yo ofrezco imágenes. Yo evoco recuerdos de... libertad. Pero nosotros sólo podemos abrir puertas; no podemos arrastrar a la gente para que las atraviese.
Nuestra obra, nuestra interpretación, es un esfuerzo hacia la metamorfosis. Es como un ritual de purificación, en el sentido alquímico. Primero tienes que tener un periodo de desorden, de caos, regresar a una primitiva zona catastrófica. A partir de eso, tú purificas los elementos, y encuentras una nueva semilla de vida, que transforma toda vida, todo asunto, toda personalidad, hasta que, finalmente, con optimismo, tú emerges y casas todos esos dualismos y contrarios. Entonces ya no hablas más sobre el bien y el mal, sino sobre algo unificado y puro."
"Mira, el chamán... era un hombre que se embriagaba. A ver, él seguramente ya era una... eh... persona especial. Y, con todo, se ponía en trance bailando, girando, bebiendo, tomando drogas. Luego partía en un viaje mental y... eh... lo contaba al resto de la tribu."
"Yo fui consciente de los medios de comunicación de ámbito nacional en la época de la adolescencia. En casa siempre los había, así que me puse a leerlos. Y de ese modo me enteré de su estilo, de su acercamiento a la realidad. Cuando entré en el campo de la música, a mí me interesaba asegurarme un lugar en ese mundo, así que me puse a "sintonizar claves", e instintivamente supe cómo hacerlo. Ellos buscaban frases con gancho, y citas que pudieran usar como titulares, algo en lo que basar un artículo, darles una respuesta inmediata. [Políticos eróticos] es el tipo de término que tiene un significado, pero que es imposible de explicar. Si yo intentara explicar lo que significa para mí, perdería toda la fuerza como reclamo".

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