sábado, 2 de abril de 2011

"CORTEO" - CIRQUE DU SOLEIL


CORTEO. Invocar, provocar, evocar.
Publicado por Javier Serrano en La República Cultural:

http://www.larepublicacultural.es/article4072.html

Corteo, cortejo en italiano, es el último espectáculo en España de la compañía canadiense Cirque du Soleil. Está dirigido por Daniele Finzi Pasca, fundador de Teatro Sunil y director de algunos de los espectáculos del Cirque Éloize.
Corteo es el cortejo fúnebre que acompaña al payaso muerto y que asciende a las alturas. El espectáculo bascula entre cielo y tierra, separados por un delgado velo semitransparente que representa la Procesión de Corteo. Dicho velo -telón vaporoso que divide al escenario y al público como en un juego de espejos-, unido a la iluminación, al humo, a la música, contribuye a crear una atmósfera envolvente de irrealidad, de sueño, que atrapa de inmediato a un público que ya venía entregado. Ese delgado velo-telón, que aparece y desaparece a lo largo del espectáculo, evidencia lo frágil que puede ser la frontera entre la realidad y la fantasía. Tan frágil que de repente todo es posible en Corteo: ángeles volando, ascendiendo y descendiendo, funambulistas caminando boca abajo por el cable, una lluvia de pollos que caen del cielo, camas voladoras, un paseo en bicicleta por las nubes…
La representación está dividida en dos mitades, con un descanso de treinta minutos. En Corteo cada número viene acompañado por su respectiva y original música, interpretada en directo y magníficamente por la propia banda del Cirque du Soleil, o, llegado el caso, por los actores tocando vasos de cristal y cuencos tibetanos.
La escenografía y el vestuario son excelentes, barrocos, carnavalescos incluso. Gracias a ellos se desarrollan los originales números circenses, en los que se parte del tradicional circo para darle una completa vuelta de tuerca. El más difícil todavía se ha sustituído por la imaginación, por la estética, por el sentimiento…
No faltan los malabarismos, tampoco las acrobacias aéreas, esta vez sobre cuerda tensa, correas o candelabros voladores. Hay una escena de trapecistas, Paraíso, donde en realidad no hay trapecios, y las acróbatas son arrojadas de un lado para otro por forzudos, volando fugazmente por el cielo de Corteo.
También hay números más terrenales. Así el de las piruetas sobre báscula; Tournik, con sus acróbatas evolucionando al mismo tiempo sobre barras paralelas y perpendiculares; o ese otro número de camas elásticas que tiene lugar sobre tres camas de dormir que, por arte de magia, se han vuelto elásticas.
Las escenas de humor hacen de contrapunto y de transición entre los diversos números. En ellas, gigantes, enanos, gordos… juegan al golf, representan una obra teatral o dialogan en un idioma mixtura de varias lenguas.
Como los animales no están permitidos en los espectáculos de Cirque du Soleil los únicos que aparecen son dos caballos, cuyos cuerpos están construidos con sendos actores disfrazados, centauros del humor haciendo cabriolas sobre el escenario circular.
Algunos momentos, por su simplicidad, por su originalidad, son memorables, como ése llamado Danza de helio en que una mujer diminuta, cuyo arnés está enganchado a un grupo de globos gigantescos, se va desplazando por el aire, ayudada por los espectadores que empujan su liliputiano cuerpo cuando este sobrevuela sus cabezas.

Lejos quedan aquellos inicios en que, como reclamo publicitario, Gilles Ste-Croix caminó sobre lo alto de unos zancos 90 kilómetros, desde Baie-Saint-Paul hasta la ciudad de Quebec, para conseguir los fondos necesarios para establecer una nueva compañía, junto a Daniel Gauthier y Guy Laliberté. Era Les Échassiers de Baie-Saint-Paul, lo que sería el embrión del posterior Cirque du Soleil. Desde entonces la compañía ha ido creciedo, presentando sus diferentes espectáculos circenses en sus sedes estables o en interminables giras por todo el mundo (Corteo se estrenó en Norteamérica en noviembre de 2005). Invocar Provocar Evocar, ése es su lema, y así lo acreditan sus multipremiados shows, de una vistosidad y una creatividad tal que han acabado por transformar el anquilosado mundo del circo. Cirque du Soleil es hoy en día casi (o sin el casi) una multinacional, respaldada por poderosos grupos de inversión, que emplea a más de 5.000 personas, procedentes de unos 50 países diferentes, ofreciendo diversos espectáculos que se desarrollan en paralelo por todo el mundo.

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