domingo, 25 de julio de 2010

"LOS DETECTIVES SALVAJES" - Roberto Bolaño


Confieso que consideraba a Bolaño un autor sobrevalorado, pese a lo cual me animé a leer esta novela de algo más de 600 páginas. La obra tiene 3 partes: "Mexicanos perdidos en México", "Los Detectives Salvajes" y "Los Desiertos de Sonora". Siendo la segunda la más extensa y, desde mi punto de vista, la más interesante.
Como toda obra de ese grosor su contenido es necesariamente irregular. Hay fragmentos de una gran calidad pero también hay otros que podrían suprimirse.
Narra la singladura de los diversos miembros del real visceralismo, "grupo más bien patético" de poetas, radicados en México DF. En la primera parte se nos presenta a los diversos personajes y se nos muestran sus vínculos personales. En la segunda es donde cobran todo su protagonismo los dos personajes centrales: Arturo Belano y Ulises Lima (trasuntos respectivos del propio Roberto Bolaño y de su amigo el poeta Mario Santiago Papasquiaro), y lo hacen, curiosamente, a través de su ausencia. Mediante diversos saltos temporales y espaciales el lector puede saber de ellos por lo que cuentan los demás personajes, a veces con contradiciones en sus testimonios o con los errores propios de la memoria, e ir así reconstruyendo los hechos que jalonan la trama central de la obra : la búsqueda de Cesárea Tinajero (una de los fundadores de la primera oleada del real visceralismo). No es sólo esa trama la que avanza, también lo hace el rizoma del resto de tramas, las vidas de los personajes secundarios, o el mismo real visceralismo, en el periodo que va desde 1975 hasta 1996 por una amplia geografía: México DF, Tel Aviv, Barcelona, Francia, Viena, Mallorca, Roma, la Feria del Libro de Madrid, África...
El estilo de Bolaño rehuye de florilegios, tirando de un lenguaje cotidiano, desprovisto, no exento de un humor a veces hilarante (como la escena del duelo a espada en la playa), y dando rienda suelta a su gran capacidad de fabulación, que le lleva a fabricar historias y a ir uniéndolas, incluso metiendo a veces unas dentro de otras (al más puro estilo de Las Mil y Una Noches). Bolaño no duda en incrustar material de diversa procedencia: dibujos-poemas, acertijos, chistes o relatos sueltos, asi la historia de Auxilio Lacouture, que pasa varios días encerrada en el baño de mujeres de una facultad mexicana mientras afuera los militares campan a sus anchas; o la historia de Andrés Ramírez, el polizón chileno que llega en un barco a Barcelona y descubre que tiene un cierto don para los números, que se le aparecen en su vida cotidiana, y que le lleva a acertar varias quinielas. Con todo, el tono dominante de la novela, a pesar de sus momentos de humor, es de una cierta tristeza, la propia de unos antihéroes desvalidos, lánguidos, silenciosos, pero tenaces en su búsqueda incesante de Cesárea Tinajero, quizás sabedores de que ellos y cualquiera que persiga la Poesía pura o cualquier otro ideal elevado tiene la batalla perdida.
En cierto sentido, se podría considerar la novela como una "novela para escritores". Trufada de referencias culturalistas, por ella se pasean todo tipo de escritores, de diverso pelaje y condición, y en general personajes relacionados con ese mundo canalla de la literatura, donde no hay hueco para la Poesía pura de esos dos quijotes que son Ulises Lima y Arturo Bolano. Se mezclan personajes reales (mención especial para el tótem de la literatura mexicana, Octavio Paz) con otros inventados por el autor, anécdotas ficticias con otras reales, hasta llegar a un punto en que la línea divisoria entre ficción y realidad se desvanece. A ello contribuye el abundante material autobiográfico que el propio Roberto Bolaño va diseminando por toda la obra y que nos ayuda a reconstruir también su periplo vital.
La tercera parte, el desenlace de la obra, es desde mi punto de vista la más floja de las tres. Es una narración casi de novela negra, donde se tratan de atar los cabos que se han ido dejando a lo largo de toda la novela, algo difícil en un libro de este tamaño.
Como conclusión decir que "Los detectives salvajes" recuerda a otra novelas, "Rayuela", "Ulises", y que al igual que ellas ha de convertirse -lo es ya- en uno de los hitos de la literatura en español.

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